Rendimiento y estabilidad

A grandes rasgos, se podría decir que Mandriva se ha ganado la confianza de los usuarios durante todos estos años con un trío de ases muy concreto. Sus pilares son la facilidad de uso para con los nuevos usuarios, además de ofrecer un sistema rápido y confiable. Esto no ha cambiado del todo, como tampoco ha cambiado su gran compatibilidad de hardware.

Su accesibilidad sigue muy presente, su rendimiento es más discutible. Es decir, el sistema funciona de forma bastante fluida salvo en los puntos destacados y de hecho ofrece uno de los KDE más rápidos que se pueden encontrar ahora mismo.

Mandriva 2011 también ofrece la que posiblemente es la gestión más rápida de paquetes de cuanta distribución RPM existe ahora mismo. ¿Será por RPM5? Es difícil asegurar nada, pero en una comparación con Fedora o openSUSE, ambas palidecerían. Incluso en una comparación con sistemas famosos por su rapidez en la gestión de software como Debian o Arch Linux, las diferencias son mínimas, apenas apreciables. Excelente trabajo que como contrapartida solo tiene a Urpmi y su manejo, aunque ésto dependerá del usuario (por no decir que solo los usuarios de Mandriva pueden preferir Urpmi a APT, Zypp, Yum e incluso Pacman). La gestión de repositorios también pide un cambio a gritos.

Siguiendo con su rendimiento y a falta de unos requisitos técnicos mínimos o recomendados oficiales, Mandriva 2011 exige una máquina “actual” para funcionar como es debido, sin configuraciones de hardware descabelladas: un dual-core y 2 GB de RAM son una base perfecta sobre la que correr, aunque se puede apurar la experiencia a 1 GB de RAM, o ampliarla a lo que se quiera. Todo esto a falta de pruebas exhaustivas que en muchos casos pueden conducir a error, debido al tipo de gestión de memoria de Linux y KDE.

Dos pilares de tres cumplen objetivos, el último, la estabilidad del sistema, es más travieso. Los errores mencionados a lo largo de este análisis son prueba de ello, y sin contarlos, pequeños glitches con los controladores de vídeo o Flash Player (especialmente en 64-bit, algo a achacar al software de Adobe como suele ser habitual) no cierran una experiencia redonda, pero sí lo suficientemente aceptable como para tener confianza en el futuro.

Conclusión

Es más que posible que se hayan quedado en el tintero cosas que contar acerca de Mandriva 2011, pero, respondiendo a la pregunta con la que concluía la introducción de este análisis, ¿ha llegado Mandriva 2011 a lo esperado, a ser la mejor alternativa actual en el escritorio GNU/Linux o la mejor distribución KDE? La respuesta es un no rotundo.

Es un poco doloroso se tan tajantes, después del grandísimo esfuerzo demostrado por todos los implicados en este lanzamiento, el cual convirtió el rechazo, primero en curiosidad, más tarde en ilusión. Pero, simplemente, no se ha llegado. Se ha sacrificado en parte la fiabilidad de siempre arriesgando por un nuevo camino y, como se suele decir, el que no arriesga no gana.

Mandriva no ha ganado esta vez, pero mucha parte del camino ya está hecho y a buen seguro su siguiente versión, con todos los nuevos conceptos -y los que vendrán- ya pulidos, tenga las suficientes papeletas como para dar el campanazo. Es similar a lo que fue el lanzamiento de Ubuntu 11.04 y su Unity y lo que se espera para Ubuntu 11.10 y su Unity. Las cosas buenas requieren tiempo.

Por ahora Mandriva 2011 queda como una opción más en lo que a distribuciones GNU/Linux (basadas en KDE, se podría añadir) ser refiere, jugando en primera división pero sin liderar la clasificación. Aunque, de nuevo, todo podría cambiar para su próxima versión.

Lo único seguro es que Mandriva ha resurgido de sus casi cenizas y lo ha hecho con ganas. Ya no se trata del todo o el nada que se parecía percibir de unos meses a esta parte. Con los pies en la tierra, la realidad sigue su curso.

 

Fuente: muylinux

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