Miércoles, Julio 08, 2020

Dell XPS 13 Ubuntu ‘Developer Edition’ (II)

Dell XPS 13 Ubuntu ‘Developer Edition’ (II)

Seguimos hablando del Dell XPS 13 Ubuntu Developer Edition. Tras una primera parte a modo de introducción de este “mini-ultrabook” de altas prestaciones, es momento de adentrarnos en la otra mitad. Si en la exposición del otro día el protagonista fue el hardware, en esta es el turno del software que lo gobierna y alguna cosa más, esta vez, bajo un prisma más personal.

El portátil me llegó con una cuenta de usuario de muestra, y aunque no estaba dispuesto a utilizarla durante mucho tiempo, para un primer vistazo inicial me bastaba. Así que nada más encender la máquina -12 segundos después- ya le estaba echando un ojo al escritorio de Ubuntu 12.04.1 LTS, en apariencia, como instalado de cero… O cero crapware, para mi tranquilidad.

En esos primeros instantes de toqueteo me quedó algo claro: el rendimiento en frío del equipo es excelente. Ubuntu vuela. Las aplicaciones, incluidos “monstruos de lento arranque” como Firefox o el centro de software, se ejecutan de manera casi instantánea y todo en general es fluido y agradable. No es para menos con los componentes que carga el aparato.

Sin embargo, lo primero que busco es una utilidad muy concreta: Dell Recovery. Como su nombre indica, es un complemento de recuperación del Dell XPS 13 que permite restaurar el sistema, aunque sería más apropiado decir reinstalar el sistema. Además, incluye una opción para guardar una copia del mismo -que no es un Ubuntu normal, sino uno adaptado por Dell- y otra para flashear la BIOS.

Dell XPS 13 Ubuntu ‘Developer Edition’ (II)

Así, “restauro” el sistema para darme cuenta de que, en efecto, no se trata de una instalación normal. Por ejemplo, no da pie a formatear las particiones, sino que comienza justo después de ese paso. Lo que sí puedo hacer es cifrar el directorio personal y tras unos quince minutos de proceso, el primer arranque me deja ver y oír por vez única la animación de bienvenida que vimos en vídeo hace unos meses.

Muy chula, la verdad. Da gusto que un Linux te reciba así. Aunque es comprensible que solo aparezca en esta ocasión, porque duplica el tiempo de arranque normal del equipo.

Ahora sí, estoy en “mi” Ubuntu 12.04.1, donde me aguardan unos 500 MB de actualizaciones. Recordemos que esta versión se lanzó en agosto de 2012 y desde entonces ha llovido mucho. A destacar que Ubuntu 12.04.1 reemplazaba el kernel Linux 3.2 del Precise Pangolin original (Ubuntu 12.04) por el kernel 3.5 de Quantal Quetzal (Ubuntu 12.10), con los cambios correspondientes. No es un dato menor.

Dicho y hecho, efectúo la actualización de rigor y mientras tanto compruebo la conectividad del equipo. Todo funciona a la primera, por supuesto, incluyendo Wifi y Bluetooth… Y ahora toca un paréntesis:

No hice mención en el primer contacto con el Dell XPS 13 a la falta de entrada Ethernet, como sí lo hice con lo que son accesorios -el lector de tarjetas, por ejemplo-. No creo que le haga falta a un equipo de estas características, aunque esto lo explicaré en las conclusiones finales… que no son estas.

Total, que la actualización ha terminado y me encuentro con Ubuntu 12.04.4, la última revisión de Precise Pangolin que salió unas semanas atrás. No obstante, ni he recibido el kernel 3.11 ni las nuevas versiones de los componentes gráficos que incorpora este lanzamiento, directamente heredados de Ubuntu 13.04. Estas novedades solo están disponibles de manera automática para los usuarios que instalaron Ubuntu 12.04.2 o superior, y a pesar de que es sencillo conseguirlo…, todavía no es el momento.

Me pica la curiosidad por saber qué aporta Dell en materia de software, y no es difícil de rastrear. Tres son los repositorios adicionales que integra Dell, con apenas un puñado de paquetes dirigidos a desarrolladores y un par de utilidades, como la mencionada Dell Recovery. Y no entiendo nada. ¿Qué se supone que aporta Dell? Más de lo que yo creía, pero hay que que buscarlo con ahínco.

Dell mantiene su versión propia del kernel 3.2 y 3.5 para el XPS 13, aderezadas ambas con los parches que hacen funcionar a la perfección todo: conexión inalámbrica, Bluetooth, panel digital (trackpad) y gráficos. Ahí está el secreto de su éxito. Lo mejor, sin embargo, es que la empresa se ha comportado: todas sus aportaciones son Open Source, y de hecho no son necesarias para quien instale Ubuntu 12.04.2, 12.04.3, 12.04.4 y 13.04 o superior, porque han sido incluidas tanto en Ubuntu -las específicas para la distribución- como en Linux.

O sea, el Dell XPS 13 con Ubuntu funciona en un 99% con software libre. Que ese porcentaje disminuya depende del usuario.

Pero si ya advertimos que lo de ‘Developer Edition‘ no era un epígrafe sin más, siguiendo la estela de software añadido por Dell se confirma lo dicho. Son pocos los paquetes que hay en los repositorios adicionales, pero son muchos los instalados por defecto, todos dirigidos a desarrolladores.

De los paquetes propios de Dell cabe destacar Profile Tool, una “herramienta para facilitar el acceso a una biblioteca de perfiles comunitarios en GitHub, como Ruby y Android, para configurar rápidamente entornos de desarrollo y cadenas de herramientas”; y Cloud Launcher, el cual permite crear ‘micronubes’, simulando un entorno a escala, e implantándolo a golpe de ratón.

La lista de paquetes preinstalados es, por desgracia, bastante considerable: lenguajes de programación, bibliotecas de desarrollo, utilidades… Incluso aplicaciones como Virtualbox están preinstaladas; me sorprende que el ‘Ubuntu SDK’ no esté incluido. Y digo por desgracia porque en el caso de que el usuario no sea desarrollador, todo eso le sobra (en caso contrario, alegría).

Es entonces cuando me pregunto cuánto disco me está comiendo tanto extra, le echo un vistazo a ese “intocable” esquema de particiones y… ¡ejem!

En números redondos, las utilidades para restaurar la instalación y el sistema en sí ocupan unos 4 GB, el espacio de intercambio -la memoria swap- unos 16 GB -aquí sí que cumplen escrupulosamente con las recomendaciones; se pasan, diría yo- y el disco útil unos 236 GB.

No comprendo qué hacen ahí dos particiones en FAT 32, sistema de archivos precario donde los haya y privativo para más inri, pero comprendo aún menos que el directorio personal comparta partición con la raíz. Esto es un error de primero, y es que el SO te lo puedes cargar -o actualizar o reinstalar- muchas veces, pero los archivos personales no tienen por qué verse afectados. Separar sistema de contenidos es de coherencia pura por razones obvias, y aquí no se cumple.

En este punto me asaltan algunas de las incongruencias del Dell XPS 13. Al igual que me pasó con una pantalla táctil a la que encuentro poco sentido, la configuración del equipo me suena un pelín desacompasada. La imposibilidad de particionar el disco no está justificada: ¿no era éste un producto para desarrolladores? Es de suponer que sabrán hacer algo tan simple. Al mismo tiempo, el Dell Recovery puede servir a usuarios avanzados por lo instantáneo del proceso y porque si eliges instalar otro sistema, pierdes las golosinas de Dell. Pero qué duda cabe que es una función que apreciarán especialmente los usuarios más básicos.

Por fortuna para Dell y para cualquier comprador o poseedor del Dell XPS 13, GNU/Linux no es Windows, y si no interesan los añadido para desarrolladores mencionados, no hay que tragar con ellos o con el Ubuntu tuneado. Con instalar una versión reciente de Ubuntu o derivadas te aseguras pleno soporte, y si optas por otro sabor de Linux, tampoco vas a encontrar problemas. Personalmente y por probar a fondo la experiencia que ofrece el equipo no he tomado ese camino, pero sí he realizado un par de comprobaciones menores.

Vía Live-CD o, mejor, Live-USB, le he enchufado al XPS Ubuntu 13.10 y como contrapartida la recién estrenada Manjaro 0.8.9 Xfce, y en sendas pruebas todo ha ido conforme a lo esperado. Todo funciona a la primera, y cuando digo todo es todo: Wifi, Bluetooth, trackpad, cámara, micrófono… Vamos, que a este bicho le instaba yo algo más acorde a mi estilo y me quedaba más ancho que largo… en otras circunstancias. En estas, me quedo con Ubuntu.

Dell XPS 13 ‘Manjaro Edition’

En cualquier caso y si se decide instalar otra cosa, recomiendo clonar las particiones de Dell, por si acaso. Asimismo huelga decir que si Unity no es lo tuyo, la vía más rápida para cambiar de aires es instalar un entorno de escritorio alternativo, y en los repositorios de Ubuntu la oferta es amplia y de calidad.

Por lo pronto yo he preferido permanecer con el Ubuntu por defecto, y no solo por lo de probar a fondo la experiencia: rendimiento y estabilidad rozan el sobresaliente. Puede sonar a perogrullada por el hardware que monta y el software que gobierna, el cual ha estado puliéndose durante más de dos años, pero al César lo que es del César. Cuando, a los días, después de mucho tocar, me salió un mensaje de error, tardé en reaccionar porque no podía recordar un lanzamiento de Ubuntu con Unity que me hubiese aguantado tanto. Y soy de los que reconoció el gran avance de la distro, precisamente en rendimiento y estabilidad, a partir de Ubuntu 13.04. Simplemente, no hay color con las versiones LTS.

A este respecto tengo que advertir que no he realizado benchmark alguno; no lo necesito. El Dell XPS 13 no es un equipo destinado a producir vídeo o a comandar un ejército de drones, sino a desarrollo, y esto es muy relativo. Tanto, que desconcierta un poco. Sé que un Dual Core con 4 GB de RAM tardo poco en dejarlo seco cuando me pongo a trabajar en serio, así que he hecho algo que nunca haría…

… Como abrir 25 pestañas -suelo abrir bastantes más según la ocasión- mientras oigo música a través de Grooveshark y Audacious, veo un vídeo en Full-HD en YouTube en Flash, copio un archivo de 3 GB de una partición a otra, edito 6 imágenes Full-HD con GIMP, edito 8 archivos de texto complejo (el más fino JQuery) con Gedit y tengo abiertas un buen montón de aplicaciones…

… Para constatar que el rendimiento no merma, el dispositivo no se calienta apenas y no se revoluciona. Una prueba un poco chusca, lo admito, pero es que sigo debatiéndome entre aceptar o no a este equipo como para desarrolladores, o como gama alta de consumo, con una objeción importante de la que ahora hablaremos. En el primer caso, insisto, son muy relativas las necesidades. Y en el segundo también, ya que estamos. Es decir, podría continuar con pruebas de estrés en aumento e ir anotando cifras hasta dejar seco al equipo, ¿con qué objeto?

El rendimiento del Dell XPS 13, pues, está fuera de toda duda. He sido bueno y he dejado su talón de Aquiles para el final, que como habréis previsto desde el minuto uno, es la potencia gráfica. Una Intel HD 4400 integrada es garantía de gran rendimiento, que no de gran potencia. A falta de Metro: Last Light -el tope que tenemos en Linux-, con Trine 2 al máximo no puede, va a golpes… Pero es que no aguanta el juego ni en sus configuraciones más modestas.

No es una sorpresa que este equipo no está hecho para jugar, pero debe ser anotado igualmente (según Intel a partir de la serie HD 5000 cambiarán las cosas). Asimismo, hay que hacer mención al Dell Alienware X51 Ubuntu, un equipo, este sí, destinado a los más jugones.

Con este sabor agridulce os suelto eso del “continuará…”, porque, si el Dell XPS 13 fuese mío, no podría conformarme con lo que trae de serie. Hay cosas a las que meterles mano para juzgar apropiadamente lo que puede dar de sí la máquina, y a eso voy. Os lo cuento en el siguiente capítulo, que tardará menos en publicarse y que será de especial interés para quienes instalaron Ubuntu 12.04 conforme salió.

 

Fuente: muylinux

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