ATI, ‘Radeon’ y el precio de vivir en libertad…

Aprovecho para escribir esta primera entrada en DesdeLinux con un tono ligero y jovial asociado a estas fechas veraniegas. Tendréis que permitir que me extienda en esta presentación y os abra mi corazoncito, aprovechad esta entrada para tomar el café.

Quienes me conozcáis o hayáis leído alguna de mis entradas acerca de instalación de drivers de ATI ya sabréis que tengo cierta relación de amor-odio con esta empresa y, concretamente, con el soporte que proporcionan mediante sus drivers gráficos. Bien es cierto que la compañía tiene a un par de personas trabajando en los drivers open-source (conocidos como “Radeon”), y que estos están mejorando mucho últimamente, pero a día de hoy, el rendimiento (al menos en juegos) no se acerca al que da el paquete cerrado “fglrx”.

En esta entrada haré un pequeño análisis, a nivel usuario, de porqué usar (o no) el driver open-source.

Antecedentes

Hace ya 4 años que adquirí mi primer portátil propio. Antes de este, pasaron por mis manos un par de Toshiba PII (con los que descubrí Xubuntu y Fluxbuntu), un Fujitsu PIV (con el que descubrí Debian) y un Compaq PIV (con el que descubrí Kubuntu). En el escritorio he tenido suerte, al disfrutar de un Core 2 Duo con 9800GT con el que trabajar y jugar bajo GNU/Linux era una auténtica maravilla.


El equipo en cuestión…

Bien, mi primera adquisición propia fue este Samsung R522: Core 2 Duo a 2.0 GHz, 4GB DDR2-800 y ATI HD4330. Recuerdo con cariño muchas partidas a Left 4 Dead 2 bajo Windows 7 a todo lujo de detalles gráficos, horas y horas de Team Fortress 2 y ochenta y pico horas de Counter Strike: Global Offensive a casi 30 fps (con lo que ya me conformo). Desgraciadamente, ya todos sabemos que no iba a pasar lo mismo bajo GNU/Linux.

El driver privativo: “fglrx”

Por este equipo han pasado varias distros: Ubuntu, Debian y OpenSUSE principalmente (más todas las variantes multimedia de las que os he hablado en entradas pasadas). Si hay algo común a todos estos sistemas, es que el funcionamiento del driver privativo de ATI era una auténtica maldición (y nada de esto pasaba con el driver libre): barras de ventanas que desaparecían en gnome y gnome3, ventanas que se volvían grises en KDE hasta que las minimizabas y volvías a maximizar, incluso cortes de audio por la gestión de energía del driver de ATI.)

Richard Stallman - Cuando hay que darle la razón, hay que dársela.

Richard Stallman – Cuando hay que darle la razón, hay que dársela.

Todo esto acabó pasando a la historia (aunque yo no olvido), pero hace unos días me encontré con un par de fallos nuevos. Ya hace unos meses que la empresa dejó a los usuarios de las series HD2xxx a HD4xxx a merced de un driver privativo AMD-Catalyst-Legacy que, entre otras cosas, no soporta las últimas versiones del servidor X, por lo que implica “downgradear” partes de nuestro sistema para poder usarlo. Por suerte, hay un PPA de Tomasz Makarewicz con unos geniales parches para hacer esto. El rendimiento de este driver es, en líneas generales, bastante bueno (me permite jugar a DOTA2 en un equipo que no cumple los requerimientos mínimos de procesador, y se puede echar una campaña de L4D2-beta- sin mayor problema de “tirones” gráficos).

Ahora vamos con los problemas. El otro día me propuse hacer una captura de un juego muy normalito: Counter Strike Condition Zero (2004). Empecé con Counter Strike y Kazam, pero no obtuve el rendimiento necesario, con FFmpeg se portó bien y pude hacer un vídeo a 25fps.

Curiosamente, la captura de vídeo no funcionaba al día siguiente. FFmpeg daba una pantalla negra en cuanto pasaba de capturar el escritorio al juego, por lo que estaba fallando la captura de OpenGL. Por si fuera poco, si conectaba mi monitor externo (para poder jugar a 1680×1050), la imagen empezaba a subir brillo hasta dejar el monitor completamente blanco en 2 minutos. Rápidamente, mi mente empezó a desconfiar del driver de ATI (piensa mal y acertarás), y me decidí a probar el último driver Radeon. Aquí el resultado:

 

Perfecto, salvo algún corte por funcionamiento del disco duro, al que le doy pocos años de vida.

El driver abierto: “Radeon”

A raíz de la instalación de este driver (que soluciona tanto el problema de captura como el del monitor extra), me decidí a comprobar qué juegos, dentro de mi librería de Steam, se ejecutan con la suficiente fluidez como para ser jugados cómodamente. Para esto he prescindido de la resolución exagerada del monitor externo (usando los 1366×768 nativos del portátil) y, en lugar de Unity, he usado la opción “fallback” sin efectos 3D para asegurar un entorno lo más ligero posible. De todas formas, en Phoronix hay un benchmark concienzudo de Michael Larabell donde compara el rendimiento de Ati Catalyst Legacy (en W8) con el de Radeon bajo un Kernel 3.11.


L4D2 – “casi” jugable

Dentro de los juegos más exigentes, L4D2 oscila entre 10 y 20fps injugables, con múltiples ralentizaciones  ante todos los efectos de partículas presentes en este juego. Por otra parte, DOTA2 también se vuelve “insufrible”. Juegos más sencillos, como Brutal Legend o Costume Quest también se vuelven imposibles con este driver (aunque estos fueron probados bajo Unity). Todos los citados son perfectamente jugables con el driver privativo.

Team Fortress 2 tenía algún problema de texturas, solucionado con las últimas versiones del driver y 'mesa'

Team Fortress 2 tenía algún problema de texturas, solucionado con las últimas versiones del driver y ‘mesa’

La parte buena es que juegos con motor Source más viejos funcionan perfectamente: Half Life 2, PortalTeam Fortress 2 (recordemos que TF2 aún es bastante exigente hoy en día). TF2 oscila entre 20 y 30fps en mi caso, pero va fluído y he jugado perfectamente durante varias horas. Los juegos más ligeros de Valve irán sin problema, aunque ya tienen más siglos que años: Half Life, Counter Strike, CS:CZ…

Trine 2 - Compradlo cuando podáis, merece la pena.

Trine 2 – Compradlo cuando podáis, merece la pena.

Fuera de Valve, otros geniales títulos “indies” van perfectamente en mi sistema: Killing FloorBastion, Trine 2 y Amnesia, entre otros.


Killing Floor – Otro “matazombies”

Conclusiones

Es difícil vivir con el driver libre, es cierto. También es más que seguro que me vuelva al AMD Catalyst Legacy, al menos hasta que haya quemado L4D2, Brutal Legend y se publique CS:GO para Linux. Sin embargo, a la larga, deberemos vivir con el driver Radeon, ya que la falta de actualizaciones del Legacy harán que AMD deje tirados a un montón de usuarios de gráficas con 3 a 4 años de antigüedad. Viendo las mejoras del driver libre no dudo que podremos seguir usando nuestros viejos equipos en un futuro cercano, al menos hasta que se hayan quemado del todo.

Ya hace tiempo que dividí los dos drivers: el privativo hará ir lo mejor posible una aplicación, mientras que el libre hará que el escritorio y todo el entorno en general sea estable como una piedra. Es vuestra elección.

En busca de directivos de AMD...

En busca de directivos de AMD…

Por el momento, no os extrañéis cuando veáis mi hagstag #foktheATI en Twitter y sucedáneos… En entradas posteriores, os hablaré de los juegos listados que no conozcáis.

 

 

Fuente: desdelinux

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