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Debido a los cambios introducidos en el modelo de desarrollo, cada pocos meses tenemos una nueva versión del kernel, así que Linus Torvalds ha anunciado la disponibilidad oficial de Linux 6.2, del que sobresale principalmente el soporte para el hardware, algunos avances introducidos en Btrfs y otros sistemas de ficheros, además de haber mejorado el rendimiento de las mitigaciones contra ciertas vulnerabilidades.

Siguiendo el orden expuesto, lo primero que nos encontramos es que las gráficas dedicadas Intel Arc ya deberían de funcionar oficialmente, por lo que a partir de Linux 6.2 no debería de ser necesaria la introducción de un parámetro o argumento del kernel para liberar su poder. A eso se ha sumado para los mismos productos el soporte de monitorización del sensor de energía a través de las interfaces de HWMON.

El driver Nouveau ofrece soporte de aceleración por hardware para la generación Ampere (RTX 30) de gráficas de NVIDIA y el DualShock 4 ha pasado a estar oficialmente soportado a través del driver hid-playstation, aunque si al final eso no se ha cumplido, el mando de la PlayStation 4 seguiría funcionando con hid-sony. Esto es un paso más en los planes de Sony de ir trasladando el soporte para sus mandos, los cuales se dieron a conocer cuando se confirmó que las variantes del DualSense iban a estar soportadas oficialmente por Linux.

En lo que respecta a los sistemas de ficheros, Btrfs parece haberse llevado la mayor parte de las cosas de interés debido a que en Linux 6.2 se ha mejorado su rendimiento, avanzado en la implementación del soporte de RAID 5/6, además de haberse habilitado por defecto el soporte de descarte automático en los dispositivos que admiten dicha característica. Xfs ha avanzado en el soporte de reparación online del sistema de ficheros, exFAT es capaz de manejar la creación de ficheros y carpetas más rápido y SquashFS ha añadido soporte para montajes IDMAPPED.

A nivel de procesadores no parece que Linux 6.2 haya sido un lanzamiento especialmente potente, pero eso no quiere decir que no haya traído nada. Los datos de utilización de la tuberías de AMD Zen 4 están ahora expuestos para ayudar a los desarrolladores y los administradores de sistemas a crear perfiles y encontrar cuellos de botella en los modelos de procesadores que emplean dicha arquitectura (Ryzen 7000 y Epyc 9004). Se han introducido mejoras en la escalabilidad de los sistemas IBM Power y añadido soporte de RISC-V para dispositivos de memoria persistente.

Continuando ahora con Intel, se ha corregido el driver de IFS (In-Field Scan) y se ha establecido como listo para producción el driver bajo demanda de la marca, un componente polémico porque permite la activación bajo licencia de ciertas características de los procesadores Xeon Scalable. A nivel de seguridad está la inclusión del soporte de AEX Notify para ayudar en la defensa frente a ciertos ataques contra las SGX (Extensiones de Protección Segura) de la propia Intel.

En el frente de ARM está la introducción en la rama principal de los soportes para más modelos de SoC Qualcomm Snapdragon y de los procesadores Apple M1 Pro, Ultra y Max, mientras que para Raspberry Pi el soporte para 4K a 60Hz se encuentra habilitado.

Y por último tenemos las mejoras en el rendimiento de las mitigaciones contra ciertas vulnerabilidades. En primer lugar están las técnicas implementadas para mitigar Retbleed, una vulnerabilidad tipo Spectre que afecta a Intel y AMD. Linux cuenta desde hace tiempo con mitigaciones para reducir las probabilidades de llevar con éxito un ataque (recordamos que las vulnerabilidades tipo Spectre son irresolubles), pero estas tienen un alto coste a nivel de rendimiento. Las nuevas mitigaciones permiten reducir el impacto en el rendimiento en los procesadores Skylake de Intel, donde IBRS termina causando una gran merma. Estas nuevas mitigaciones requieren de colocar retbleed=stuff como parámetro de lanzamiento del kernel.

Por otro lado y siguiendo con las mitigaciones, Linux 6.2 ha incorporado FineIBT, un nuevo esquema de integridad de flujo de control que se basa en la implementación del software kCFI (una implementación de la integridad del control de flujo para el kernel Linux) y utiliza el soporte de hardware IBT (rastreo indirecto de saltos) donde esté presente para anotar y rastrear saltos indirectos usando un hash para validarlas.

Cambiar la versión del kernel no suele ser algo crítico para la mayoría de los usuarios, sobre todo si el hardware tiene algunos años. Aparte del tortuoso proceso de compilación, los usuarios pueden recurrir a una distribución rolling release y bleeding edge como Arch Linux, tener algo más de paciencia y esperar a que llegue a Fedora 37 (la versión 36 está cerca de su fin de ciclo, así que es probable que no llegue ahí) o recurrir a los repositorios de terceros que hay para Ubuntu.

Todos los detalles de en torno Linux 6.2 están disponibles en la correspondiente página de Kernel Newbies, donde están presentados de forma más masticada y amigable para aquellos no tengan profundos conocimientos.

 

Fuente: muylinux

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