Lunes, Septiembre 25, 2017

Sobre Ubuntu 16.04 LTS, estabilidad, software…

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Si Ubuntu 16.04 LTS salía el jueves 21 de abril, el domingo 24 de abril reemplazaba a openSUSE Tumbleweed en mi PC principal. Pero Tumbleweed solo llevaba instalada una semana en previsión del cambio, porque el sistema que venía utilizando desde el noviembre pasado es openSUSE Leap. Y os voy a decir una cosa: noté el bajón de estabilidad de Leap a Tumbleweed, y lo volví a notar al aterrizar en Xenial Xerus.

Antes de continuar aclaro que este es un artículo de opinión que guarda una pequeña recomendación. Y nada más. La recomendación va dirigida a quienes buscan un sistema estable, moderno, accesible y con soporte prolongado, y con semejantes adjetivos a nadie se le escapa que hablamos de Ubuntu LTS. Pues bien, la recomendación es que si buscáis todo eso en Ubuntu 16.04, mejor esperar un poco.

Tampoco descubro la Atlántida, porque la recomendación al saltar de LTS en LTS es tan vieja como la receta de Canonical. ¿Por qué? Porque las versiones de Ubuntu no suele ser un dechado de estabilidad en sus primeros pasos, aunque Ubuntu 14.04 nos hiciera creer lo contrario. O sea que en este caso la recomendación para quienes todavía utilicen Ubuntu 14.04, es esperar a que se lance Ubuntu 16.04.1. En lo profundo del verano llegará.

Tengo que reconocer que en el poco más de un mes que lleva Ubuntu 16.04 en la calle las cosas han cambiado mucho: las actualizaciones han resuelto problemas evidentes y no tan evidentes y la experiencia en general se ha normalizado; pero los primeros días fueron bastante decepcionantes y aún persisten los percances ocasionales. ¿Qué es un “percance ocasional”? Por ejemplo, que ocasionalmente el escritorio se quede seco, explote y vuelva a la vida cuando uso gThumb; o que no me acuerde de no cerrar en la bandeja de sistema según que aplicaciones como Shutter o qBitTorrent porque dejan de responder y para cerrarlas de verdad, tengo que matarlas.

Lo de las aplicaciones no sé de qué será culpa, pero los fallos en Compiz que revientan mi escritorio de vez en cuando sí, y no dan buena imagen a lo que se supone debería ser un sistema pulido que funciona sobre hardware amigable. Me fijo en las pequeñeces que me afectan a mí, cuando fallos como el de GNOME Ubuntu Software que os contó mi compi Eduardo en sus primeras impresiones de Ubuntu 16.04 dan peor imagen. Que sí, ya está solucionado y nunca fue un problema grave para el ubuntero, pero no es de recibo presentar un sistema así.

Hablando del nuevo centro de software, comenté en su día que la novedad era bienvenida por el paso que suponía el abandonar el centro original… Ahí se acaban las buenas noticias. Personalmente no me gustan este tipo de “tiendas de aplicaciones” porque no aportan suficiente información de lo que vas a instalar, aunque entiendo que para el usuario corriente es un método más adecuado.

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Sin embargo, esta vez me he topado con detalles que aumentan mi rechazo al punto de no recomendar el uso de Ubuntu Software: con el sistema recién puesto comienzo a instalar las aplicaciones básicas que me faltan y para mí una esencial es el gestor de contraseñas KeePassX. ¿Y qué me encuentro? Algo llamado “keepassx-elopio”, la versión Snap de la aplicación, cuya instalación pasa por identificarse con una cuenta de Ubuntu One. No sé por qué razón sucede esto, si es un error o si hay alguna decisión de por medio -¿facilitar la actualización a los empaquetadores?-, pero es una chapuza con todas las letras.

Es una chapuza por varios motivos: contradiciendo a la realidad y a su propia descripción, la versión de KeePassX que muestra el centro de software está marcada como no libre; el proceso de instalación se engorra y la presentación no invita a la confianza. Lo más importante, que en los repositorios está disponible la versión DEB, que cualquiera puede instalar por consola o por Synaptic.

En resumen, Ubuntu Software está más guapo callado, deshabilitado de las “aplicaciones al inicio”, ya que por defecto permanece siempre en memoria; y con la terminal, Synaptic, Gdebi e incluso el actualizador de sistema de Ubuntu, la chapuza queda en el olvido. Así que no se trata únicamente de que Ubuntu Software esté verde o del fallo primerizo con los ejecutables: la implementación es mejorable.

Como mejorable es la estabilidad, ya lo he comentado. Lo de la estabilidad me hace gracia porque si os acordáis, el octubre pasado le dediqué unodos artículos a la estabilidad de Plasma y todavía hay gente que continúa hablando del escritorio en el mismo sentido. Mi experiencia con openSUSE Leap y “Plasma rolling release” es justo al revés: como dije entonces, el escritorio es estable para producción, pero es que Leap y Plasma le dan un repaso importante a la familia Xenial Xerus al completo desde el día uno, respectivamente.

Que nadie malinterprete mis críticas. Primero, menciono a openSUSE porque es de donde vengo; segundo, Ubuntu 16.04 va en líneas generales bastante bien y a nivel de rendimiento muy bien, aunque sigue siendo de las distros que más chupa, Unity mediante. Mientras el sistema vaya fluido un poco más o menos de consumo no me importa y así ando, con la nueva LTS de Ubuntu al frente y sin fecha de adiós.

Es cierto que Ubuntu 16.04 tiene detalles que la penalizan y los habrá que ahí se queden con actualizaciones o sin ellas; pero Ubuntu también tiene sus fortalezas y Xenial Xerus solo puede mejorar. Conforme la instalé me arrepentí y ahora comienzo a estar a gusto… con el lanzador abajo, para más señas (!).

 

Fuente: muylinux

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